Hay que implementar campa帽as para restaurar los lazos de coexistencia pac铆fica, notoriamente deteriorados, concientizando sobre valores, derechos y deberes de la vida en una comunidad organizada.
Desde hace a帽os, la seguridad aparece como una de las primeras demandas ciudadanas. Todas las provincias y la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires sufren olas de delitos que tambi茅n se observan a lo largo y a lo ancho de Am茅rica latina, con particularidades desde las maras hasta el narcotr谩fico.

Al accionar delictivo no se lo combate con declaraciones ni posteos que describan o traten de empatizar con las v铆ctimas. Tampoco con frases hechas o anuncios grandilocuentes que prometen soluciones instant谩neas, porque no las hay. Mucho menos idolatrando modelos autoritarios como el de Nayib Bukele en El Salvador.
En C贸rdoba, la nueva Ley de Seguridad y Convivencia 10.954 y su reciente reglamentaci贸n mediante el decreto n煤mero 181, del 26 de abril, han dado un marco jur铆dico que, aunque perfectible, es innovador y nos pone a la vanguardia para afrontar las problem谩ticas de la inseguridad, tanto objetiva como subjetiva.
En ese sentido, vale destacar el acierto de la creaci贸n de un organismo t茅cnico como el Instituto de Planificaci贸n y Formaci贸n en Seguridad y Convivencia, dependiente del Consejo para la Planificaci贸n Estrat茅gica de C贸rdoba (Copec), con las competencias para asegurar la idoneidad y la transparencia necesarias.
Esa normativa es la base para dise帽ar pol铆ticas p煤blicas a mediano y largo plazo, basadas en consensos pol铆ticos, interpartidarios e intersectoriales que trasciendan al gobierno de turno. Porque la seguridad debe ser una pol铆tica de Estado. Para eso, sus causas y sus fines deben estar claros.
Es la anomia, no la pobreza
Muchas veces se repite que la pobreza es 鈥渓a鈥 causa de la inseguridad. Sin dudas, una democracia real, y no s贸lo formal, exige luchar contra ese flagelo que violenta la dignidad humana, generando trabajo. Pero no hay evidencia cient铆fica que acredite una relaci贸n directamente proporcional entre ambas variables.
A diferencia de la pobreza, la anomia social (o el desapego a las normas jur铆dicas o comunitarias) s铆 es una causa de la delincuencia y, por ende, de la inseguridad. Por eso, disminuir el delito y mejorar la convivencia deben ser fines complementarios de las pol铆ticas de seguridad.
A esos fines, hay que gestionar proyectos en cuatro frentes problem谩ticos, en simult谩neo: 1) reorganizaci贸n de las fuerzas de seguridad; 2) reestructuraci贸n del sistema penitenciario; 3) modernizaci贸n de la legislaci贸n, y 4) agilizaci贸n de la administraci贸n de justicia a escala nacional, provincial y local.
Al mismo tiempo, hay que implementar campa帽as para restaurar los lazos de coexistencia pac铆fica, notoriamente deteriorados, concientizando sobre valores, derechos y deberes de la vida en una comunidad organizada. Menor delincuencia y mejor convivencia deben construir un c铆rculo virtuoso.
Gobernanza anticipatoria
Nuestra provincia requiere un ejercicio met贸dico de 鈥済obernanza anticipatoria鈥. Hay que prever los desaf铆os actuales y por venir, dise帽ando respuestas proactivas en el marco de tres grandes l铆neas estrat茅gicas, para implementar gobierne quien gobierne: la planificaci贸n, la formaci贸n y la informaci贸n.
Planificaci贸n:聽es necesario y urgente elaborar un plan integral, consensuado con los actores sociales y pol铆ticos, que vaya m谩s all谩 de los oficialismos o las oposiciones de turno, sin oportunismos ni chicanas. En ese sentido, el conocimiento de las universidades es sumamente importante y debe ser aprovechado.
Formaci贸n:聽es clave la revisi贸n integral de la formaci贸n de las fuerzas de seguridad (Polic铆a, Servicio Penitenciario y Fuerza Policial Antinarcotr谩fico), m谩s la capacitaci贸n de las guardias locales y de los prestadores privados. Porque la calidad vale tanto como la cantidad.
Informaci贸n:聽tambi茅n es clave la informaci贸n sobre los hechos delictivos y sobre la consecuente percepci贸n de inseguridad (o el miedo a ser v铆ctima), tanto para la toma de decisiones como para el control social. Para eso, es muy importante que funcione el Observatorio creado por la nueva ley.
La lucha contra la inseguridad no puede limitarse al accionar de un gobierno. Es indispensable que los actores pol铆ticos y sociales establezcan un 鈥減acto por la seguridad y la convivencia鈥, anteponiendo las coincidencias sobre las diferencias, mediante el di谩logo pol铆tico. C贸rdoba tiene todo para hacerlo.
Por: Jos茅 Emilio Graglia by estasinformado.com.ar聽
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